El último año y medio he dedicado las mañanas del domingo a la práctica del empuje de manos en exclusiva. El Tuishou o empuje de manos es una práctica habitual en las artes marciales chinas. Es un método fundamental en el aprendizaje del Taijiquan. El empuje de manos esta presente en otras artes marciales con diferentes denominaciones como el Chi sao en el Wing Chun o incluso la práctica de kakie en algunos estilos de karate de Okinawa a pesar de tratarse ya de una estilo japonés.
Si este método encierra algún secreto este reside sin duda en la repetición. Repetir con gente de diferente altura, diferente peso, diferente edad, diferente personalidad, repetir, repetir y repetir. Con la práctica aparece una destreza difícil de racionalizar que nos permite leer en el adversario dándonos la ventaja con una comprensión de la biomecánica compleja a través de las sensaciones. Como decía Gichin Funakoshi, padre del Karate Shotokan: aquello que aprendas en los libros podrás olvidarlo, pero lo que aprendas con tu cuerpo permanecerá siempre.
Nos referimos al Taijiquan como estilo interno pero hay una tendencia a asociar la práctica interna con la práctica individual, es decir, solo Taolu o forma. El Taijiquan es un estilo que prioriza los elementos endógenos, es decir pontenciar la percepción y para llegar a esto es necesario muchas veces disponer de un elemento externo en forma de adversario que emita los estímulos. El Taijiquan por su dimensión terapeúticoa y la influencia recibida por los estereotipos occidentales, frecuentemente se ve reducido a una forma de meditación en movimiento o en el caso del Taiji deportivo en una práctica casi acrobática que se centra en los aspectos externos del Taijiquan. En ambos casos poco tienen que ver con una disciplina marcial integral.
creo que la práctica de formas es muy importante pero en la misma medida que la práctica de Tuishou, así como la práctica de Qi Gong y esos deberían ser los tres pilares de una práctica de Taijiquan mínimamente integral.

